Almanaques contemporáneos
Los almanaques actualmente publicados contemporáneos tales como el Almanaque Mundial, The New York Times Almanac o el The Old Farmer's Almanac han ampliado su alcance y contenido más allá de sus contrapartes históricas. Los almanaques de hoy incluyen una presentación comprensiva de datos estadísticos y descriptivos que cubren al mundo entero. El contenido también incluye discusiones sobre temas de interés y un resumen de los acontecimientos históricos recientes.
Los temas más importantes cubiertos en los almanaques (reflejados en sus tablas de contenido) incluyen a: la geografía, gobierno, demografía, agricultura, economía y negocios, salud y medicina, religión, medios de comunicación, transporte, ciencia y tecnología, deporte, y premiaciones.
También se publican algunos almanaques especializados, por ejemplo el almanaque de la política norteamericana (The Almanac of American Politics) publicado por el National Journal (Diario Nacional).
En 2004, el antiguo editor de Utne Reader, Eric Utne comenzó a publicar el Cosmo Doogood's Urban Almanac (Almanaque Urbano Doogood). El contenido de este almanaque incluye un calendario diario, guías del cielo y la noche, predicciones del tiempo, una guía de campo sobre la flora y fauna urbana, poemas, proverbios, cotizaciones, y refranes famosos, historias detrás de los días festivos, festivales, y acontecimientos históricos, cumpleaños y fechas de la muerte de diversa gente famosa, proclamaciones, canciones, recetas, acontecimientos astronómicos, etc.
En Italia podríamos destacar como almanaque clásico y moderno a la vez el Almanacco Barbanera y Il Vero Sesto Cajo Baccelli (Florencia). En Portugal son famosos O Seringador (Oporto) y Borda d'Agua (Lisboa). En Europa también destacan el Old Moore's Almanack y Mondplaner (Munich, Alemania).
Historia
El precursor del almanaque fue el calendario climático griego, el Parapegma. Ptolomeo, el astrónomo de Alejandría (siglo I CE) escribió un tratado, Phaseis -"fases de las estrellas y colección de los cambios climáticos" es la traducción completa de su título completo- la base de un Parapegma, donde aparecen una lista de cambios climáticos en las estaciones regulares, las primeros y últimas apariciones de estrellas y constelaciones al amanecer y al anochecer, y eventos solares tales como solsticios, organizados de acuerdo al año solar. Con los cómputos astronómicos se predecían los fenómenos climáticos, compuestos como un resumen de las observaciones hechas por las varias autoridades del pasado. La Parapegmata fue compuesta durante siglos.
Ptolomeo creyó que los fenómenos astronómicos causaron los cambios en el clima estacional; su explicación de porqué no había una correlación exacta de estos acontecimientos fue que las influencias físicas de otros cuerpos celestes también intervinieron. Por lo tanto, para él la predicción del tiempo era considerada como una división de la astrología.
En Occidente, árabes, judíos y conversos importaron, elaboraron y adaptaron los antecedentes de los calendarios actuales. Inicialmente, además de los pronósticos, incluían algunos consejos de moral o de higiene. La invención de la imprenta y la aparición de la prensa tipográfica posibilitó una mejor difusión de los almanaques, con una progresiva aceptación e interés de un público cada vez mayor. El carácter sintetizado de las informaciones y, fundamentalmente, la naturaleza astrológica y astronómica de los contenidos convierten a los almanaques en publicaciones privilegiadas y muy populares, con una importante difusión entre las distintas clases sociales.
Los almanaques o calendarios son considerados en el ámbito de la literatura popular como literatura de hilo o cordel. Una definición que no tiene nada de peyorativa y que se debe a la manera como era hecha la propaganda y venta de estas publicaciones, que se colgaban con un hilo en las cristaleras de las librerías. Una costumbre que todavía continúa viva en muchos lugares del mundo. De acuerdo con su uso popular, podríamos clasificar los almanaques en dos grupos: de una parte los de pequeño folletín, dirigidos a poblaciones rurales o de los alrededores de las ciudades y por la otra los que tienen un mayor número de páginas, incluso como si fueran pequeños libros, en forma de volúmenes destinados a un público más burgués y urbano.

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